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9 mayo, 2021

Castellano, castellanos

Ya está en las librerías, y también en audiolibro, para aquellos a quienes guste leer escuchando. Se trata de Castellano, la novela que os anuncié por aquí hace algunas semanas. Lo que abre esta entrada es justamente la cubierta del audiolibro, que me he atrevido a grabar en compañía del gran Miguel Coll. Yo leo los pasajes más breves, los que tienen un carácter de viaje personal; a él y a su torrente de voz les dejo los capítulos más largos, los que relatan la historia de los comuneros propiamente dicha.

Sobre el libro tenéis información en esa otra entrada, y también en este texto que ha tenido la amabilidad de pedirme y publicarme Zenda.

Aprovecho esta entrada para invitaros a recorrer la peripecia épica de aquellas gentes, y de paso para compartir con vosotros una curiosidad. Las firmas de algunos de los personajes más destacados de la historia. Están sacadas de los facsímiles de sus autógrafos publicados en el último tomo de la Historia crítica y documentada de las Comunidades de Castilla, de Manuel Danvila, una joya bibliográfica que conseguí agenciarme —podéis verla en la foto sobre estas líneas— para la escritura de este libro y en la que puede accederse al texto de muchos documentos originales de los protagonistas. No es fácil conseguirla en papel, pero quien desee leerla digitalizada puede hacerlo en esta página de la Biblioteca Regional de Castilla y León.

Así firmaban los comuneros y sus enemigos:

Firmas de Juan de Padilla (195) y Juan Bravo (196), capitanes comuneros
Firmas del cardenal Adriano (13) y el almirante don Fadrique (14), virreyes

No sé a vosotros. A mí me resulta curioso ver esa huella manuscrita que dejaron seres humanos que se fueron hace siglos, castellanos del siglo XVI, ya fuera de nacimiento, como Padilla, Bravo y el almirante, o de adopción, como era el caso de Adriano, holandés de Utrecht. Algo de ellos queda en esos trazos, como en los actos por los que se los recuerda, y que este libro trata de rescatar del olvido en el que para muchos permanecen.

Castillo e iglesia de Torrejón de Velasco, Madrid
Actualidad
About Lorenzo Silva
4 Comentarios
  1. Hola, Lorenzo: ayer escuché una reseña de tu libro en TV y me emocioné; te explico: estoy realizando un trabajo de máster de Sociología, y mi tema es ese; los comuneros.
    Puedes imaginar la ilusión que me hizo la noticia de tu publicación, tras meses de intentar que la revuelta fuera considerada académicamente como tema adecuado a la teoría del conflicto.
    Llevo un año documentándome, me considero cuasi experto y hasta la noticia de tu libro, también me consideraba raro.
    Me fascina tanto el tema, como su utilización ideológica torticera; deseo no sea tu caso, y que realmente hayas intentado esclarecerlo; al menos, aportar algo distinto.
    Si es así, ampliarás las visiones tópicas de Maravall, Pérez, Valdeón,…Si no lo es, total por 500 años más de desconocimiento, tampoco, supongo, pasará nada.
    Tengo ganas de leerla, mientras, te deseo mucha suerte.
    Saludos, Javier.

    • Hola, Javier, te agradezco ante todo el interés. Yo no soy historiador, ni sociólogo, mi libro sólo refleja una mirada personal y literaria.

      Procuro esquivar demonizaciones e idealizaciones, también mitificaciones, y para ello he acudido a las fuentes originales, a lo que los comuneros dejaron escrito, y también sus adversarios. Y creo que Pérez y Maravall no andaban muy descaminados (ya llegó a conclusiones parecidas Azaña, antes que ellos), siempre que no se trate de equiparar una revolución del siglo XVI con otra del XVIII o no digamos ya del XIX o el XX. Es un conflicto complejo, sus actores tienen razones dispares, y caracteres distintos también. Pero hay en ella el germen de ideas muy modernas, a la vez que insertas en la tradicion de Castilla, y quizá por ello las Comunidades han sido tan influyentes para personas que a su vez lo fueron.

      En todo caso, ya te digo: lo mío es literatura, sobre la busqueda de la propia identidad. No pretendo sentar cátedra sobre Castilla, ni sobre los comuneros, ni sobre nada.

      Saludos cordiales.

  2. Lorenzo, ¡eres un grande de España!, te escucho todas las tardes con Pilar, y estoy atento a tu mirada como dice ella. Me impacta mucho que alguien tan joven ( sólo tres años mayor que yo) tenga una visión siempre tan diferente, discreta y con tan buen tino, a lo que estamos acostumbrados a escuchar en los medios. Ayer me emocioné al escucharte hablar de Castellano, soy salmantino de Salamanca ( los de Salamanca me entienden) y quería contarte que cuando era niño el día 23 de abril no se celebraba el día de Castilla y León, se celebraba El Día de Villalar, a pesar de que se decía aquello de que Salamanca no es Castilla, es país Leonés. De adolescentes no podíamos resistir la llamada del 23 de abril, ¡Los conciertos de Villalar!. En realidad no sabía que se celebraba pero aquellos eventos nos impulsaban a ir a Villalar como un imán atrae al hierro. Somos castellanos, con nuestro carácter, y nuestros «hablares» y apenas sabemos nada de los nuestros. Cuando éramos chavales íbamos de convento en convento pidiendo recortes de las obleas que las monjas preparaban para las hostias de las iglesias y en cierta ocasión una de esas monjas de clausura nos habló de la revuelta de los Comuneros de Castilla, recuerdo que dijo que aunque ahora tenía otro nombre, su apellido era Maldonado.Lorenzo, esa inquietud que te removió a escribir tu libro espero y deseo que se transmita a todos como has logrado hacer conmigo. Por cierto, anoche le dije a mi mujer: ¿Sabes con quién me gustaría hacer una barbacoa? Me miró sorprendida y le dije, con Lorenzo Silva. Saludos

    • Muchas gracias, amigo. Me abruma tu mensaje. También mi herencia salmantina se me dio a mí como castellana, aunque irrite al leonesismo salmantino que lo diga, yo ni entro ni salgo en lo que es Salamanca ni dónde acaba el País Leonés, hablo del sentimiento individual que me fue transmitido, y que he comprobado que no pocos salmantinos comparten. Por cierto, Calvo es mi cuarto apellido. Así que es posible que no andemos lejos en esa ascendencia. Un saludo cordial.

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