El lejano país de los estanques

  1. El resumen del editor

    En mitad de un tórrido agosto mesetario, el sargento Bevilacqua, que pese a la sonoridad exótica de su nombre lo es de la Guardia Civil, recibe la orden de investigar la muerte de una extranjera cuyo cadáver ha aparecido en una urbanización mallorquina. Su compañera será la inexperta agente Chamorro, y con ella deberá sumergirse de incógnito en un ambiente de clubes nocturnos, playas nudistas, trapicheos dudosos y promiscuidades diversas. Poco a poco, el sargento y su ayudante desvelarán los misterios que rodean el asesinato de la irresistible y remota Eva, descubriendo el oscuro mundo que se oculta bajo la dulce desidia del paisaje estival.

    A partir de una sabia mezcla de ingredientes policíacos, relaciones humanas y pinceladas de humor bien dosificadas, Lorenzo Silva construye una novela refrescante y llena de hallazgos.

  2. Un apunte del autor

    Esta novela, no me pregunten cómo, fue escrita entre el 22 de agosto y el 25 de septiembre de 1995. La idea rondaba desde hacía un par de años por mi cabeza, y en esos treinta y cuatro días febriles, aprovechando en parte mis vacaciones, pasó “de las musas al teatro” que diría Lope de Vega. Han sido los treinta y cuatro días más fructíferos de mi vida, porque en ellos les di forma novelesca al sargento Rubén Bevilacqua y a la guardia Virginia Chamorro, que no han dejado de traerme suerte desde que nacieron. Esta primera aventura suya obtuvo el Premio El Ojo Crítico 1998.

  3. La cal de la crítica

    “Todo ello se incorpora en una cualidad sobresaliente, un pleno dominio del arte de contar. Silva está dotado de esa gracia de los narradores natos que saben hacer atractiva la exposición de una peripecia, al margen de los requisitos del oficio, que también los posee. Así su novela pasa con habilidad de los momentos tensos al tono humorístico, resulta muy amena y se lee de un solo tirón.”

    Santos Sanz Villanueva, El Mundo

  4. ...y la arena

    Hasta donde sé, este libro no fue apenas vapuleado. Lo más duro que he podido encontrar es esto:

    “…hay cierto exceso en el suministro de pistas obviamente falsas y alguna inverosimilitud en el lenguaje…”

    Federico Intriago, Ajoblanco

  5. Comentarios

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