Ladrones de cerezas

  1. El resumen del editor

    En el cuarto volumen de la serie Vidas.zip, Lorenzo Silva sigue ofreciendo su particular visión de la actualidad en forma de cuentos cortos, a menudo narrados desde el punto de vista de los protagonistas de las noticias o de los ciudadanos anónimos que sufren su impacto. Ladrones de cerezas. Vidas.zip. Año IV es una recopilación de las más de cincuenta historias que Silva escribió por cuarto año consecutivo para la edición digital del diario El Mundo, en los meses que van desde la primavera del año 2012 hasta la del 2013.

    Los protagonistas indiscutibles de los relatos de este volumen son los parados de larga duración, obligados a sobrevivir con sus minúsculos subsidios. Silva, además, tiene el punto de mira a los culpables de la corrupción y la cultura del fraude en España. Otros personajes que muchos recordarán son aquel jubilado griego que se suicidó en la plaza Sintagma de Atenas para denunciar la situación económica de su país; aquellos mineros surafricanos a quienes la policía tiroteó sin piedad solo porque estaban trabajando; y la anciana que restauró el Ecce Homo de Borja con un resultado tan pobre que dio la vuelta al mundo.

    Como el propio Lorenzo Silva explica, «en estos meses terminaron de quedar al aire las costuras del fallido sistema económico y político español, arrasado por una bandada de ilustres pícaros: ex senadores, duques y hábiles ejecutivos de brillante currículum que quebraron los bancos que luego desahuciaban a la gente de sus viviendas.»

  2. Un apunte del autor

    Los relatos contenidos en este volumen continúan la serie vidas.zip, iniciada en 2009 en la web de elmundo.es. Abarcan las 52 semanas que van desde la primavera del 2012 hasta la del 2013. En estos meses terminaron de quedar al aire las costuras del fallido sistema económico y político español, arrasado por una bandada de ilustres pícaros: ex senadores, duques y hábiles ejecutivos de brillante currículum que quebraron los bancos que luego desahuciaban a la gente de sus viviendas. Al hilo de esta tragedia surgió algún héroe ciudadano, como la mujer que fue a denunciarla en las Cortes o el juez que logró que Europa declarara inaplicable la ley española. Fue, también, el año en que murió Miliki y se salvó Malala.

    Como es norma en este proyecto literario, del que representan la cuarta cosecha, todas las historias están inspiradas en hechos y noticias reales. Algunas son fácilmente rastreables en las hemerotecas de ese periodo, otras quizá no tanto. En cualquier caso, prefiero prescindir de las notas a pie de página que pudieran contextualizar los relatos, y dejar que queden en lo que el tiempo, la memoria y el olvido hagan de ellos. Porque así vamos pasando y se nos va pasando la vida, de la que vienen a ser atisbos comprimidos.

  3. Comentarios

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