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10 febrero, 2019

Siete jueces ( vidas.zip @elmundo.es )

 

 

Siete jueces acuden este febrero a su cita con la Historia. Sean o no creyentes, no pueden no conocer la frase evangélica: van a juzgar y por ello serán juzgados. Sus actos se escrutarán al milímetro a través de la retransmisión en directo de la vista; las palabras que den en escribir en su sentencia -y en su caso, en los votos particulares con que puedan acompañarla- serán pesadas y medidas como nunca lo habrán sido las de otros de sus pronunciamientos. Si son justos, y todo juez que se precie procura serlo, no contentarán a nadie y se harán acreedores a la crítica de todos; acaso a la inquina y el odio de algunos.

El papel de periódico lo aguanta casi todo, y más desde que ya casi no es papel y cada vez más es un enlace incrustado en un tuit. Los tuits aguantan todavía más, hasta llegar al delirio, el sofisma o el puro dislate. Y lo que ya aguanta cualquier discurso, por inverosímil, inconsistente o aberrante que sea, es el atril del mitin en el que algunos llevan instalados desde hace años. El papel membretado de la administración de justicia es otra cosa; como también es diferente del debate político acostumbrado la confrontación argumental que se produce en el plenario de un juicio. Olvídense las cómodas mistificaciones para uso de los adeptos más crédulos, los malabarismos con los conceptos más abstractos y las lecturas a medida de ese magma siempre vivo e incierto que es la memoria histórica. En un juicio penal lo que se ventila es la aplicación de unos tipos delictivos, con arreglo a la ley y su interpretación jurisprudencial razonada y consolidada, a partir de los hechos concretos que resulten acreditados por los medios que la propia ley fija como válidos y aceptables.

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About Lorenzo Silva

One Comment
  1. Yo también pensaba en esa palabra: aburrido.
    Ellos tendrán que fundamentar, más que nunca, su decisión, pero todos los demás y la historia irán directa al fallo.
    Que la suerte les acompañe y hagan justicia.

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