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26 noviembre, 2019

Donde uno cae

Esta es una de esas noticias que le hacen a uno feliz. Un nuevo libro, que no es un libro más. En realidad, es la suma de diez, las diez entregas que hasta la fecha suma en ebook la serie vidas.zip, correspondientes a los diez primeros años de vida del proyecto que desde 2009 desarrollo en la web de elmundo.es, procurando cada semana hacer un poco de literatura con un acontecimiento de actualidad, llamativo o inadvertido. Ahora todos esos relatos, 525, se reúnen en un libro en papel de más de mil páginas.

Mientras revisaba las galeradas y releía en continuidad el conjunto, y ahora al tenerlo en las manos, siento que es uno de los trabajos más importantes que he hecho como escritor. El libro no se lee como una novela, porque no lo es, pero cada una de sus más de quinientas historias está tratada, al margen de su inspiración o su acierto, con la delicadeza y la intensidad que requiere una narración. El mosaico que forman todas ellas algo dice del mundo en el que vivimos, y también, cómo no, de quien las escribe y de su mirada. Nunca he podido mantener un diario o un dietario, por el pudor que me produce la idea de convertirme a mí mismo en objeto de un relato que pueda interesar a alguien (ni siquiera a mí). Este ejercicio semanal de buscar un cuento y darle forma es la manera que he encontrado de dejar constancia del pulso de mi existencia, siempre pendiente de eso que otros hacen o dicen y tiene bastante más interés que mis tumbos por el mundo.

Ha sido un proyecto gratificante por muchos motivos. Alguno de sus textos está entre los más leídos de los míos (como el que escribi cuando el Atleti perdió su primera final de Champions contra el Madrid, en forma de carta a mi hijo madrisista; toda una paradoja para alguien a quien no le gusta ni le interesa el fútbol). Otros me han valido incluso algún galardón, como el escrito en homenaje a Ignacio Echeverría, que fue distinguido con el premio de periodismo de El Correo. Y otro premio, nada desdeñable, y especialmente valioso para mí, es que no pocos profesores me hayan dicho que los utilizaban en sus clases de lengua y literatura.

Algunos lectores, ya entiendo que de la minoría de los más devotos, me preguntaban si los textos se reunirían alguna vez en papel. Aquí están, al fin, y la idea es recoger los que siguen en ulteriores ediciones, además de la acostumbrada entrega anual en ebook. No sé si esperaremos otros diez años o quizá lo hagamos antes, al cierre del próximo lustro. Ya se verá, porque el proyecto sigue en marcha y, si se me conceden fuerzas e inspiración, y los de elmundo.es me aguantan, mi intención es no interrumpirlo nunca.

Por cierto: el título es una de las cosas (una más) que le debo a Robert Musil y a su novela El hombre sin atributos. De él es la cita que abre el libro y el prólogo que lo explica, al que remito, agradecido, al lector interesado.

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2 Comments
  1. Desde la sala de espera de la neuróloga, después de saber que no he pasado el corte de la oposición , me ha alegrado un poco el día saber de la publicación de este nuevo libro ,soy de esa mayoría de devotos lectores .
    La portada,como todas, impresionante.
    Prometo volver a leer a la inspectora Manuela,a la que leí entre tema y tema, lo que sin duda no se merecía .
    Perdón por el rollo,

  2. Vicente Corachán Salinas 27 noviembre, 2019 at 8:57 am Responder

    Sin leerlo aun, entiendo que es una joya. Los que tenemos la suerte de haber leído muchos de esos relatos periodísticos que nos has ido regalando, y que ahora dices haber incorporado en ese volumen, sabemos que debe ser similar a la «caja de pandora» o al tesoro ese que algunos piratas han estado buscando durante sus tiempos de aventureros buscafortunas. Felicidades y ¡Gracias!

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