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25 junio, 2022

Gracias, mamá

Francisca Amador, con sus hijos Manuel y Lorenzo, Salamanca, circa 1976

Me siento ante la página en blanco y lo primero que recuerdo es cómo me llevabas de la mano al colegio donde me enseñaron a leer y a escribir. Cómo, muy poco tiempo después, me acompañabas al quiosco a comprar mis primeros tebeos, donde leía las historias de Verne, Salgari o Stevenson. Cómo, en fin, me pasabas a máquina los primeros cuentos que escribí, con catorce o quince años. Mis primeros mecanoscritos no son míos, sino tuyos. Mi escritura, mi forma de leer el mundo, en gran medida, también.

Tu ejemplo era una mezcla insuperable de delicadeza e inteligencia. Me dio la pista, también las palabras exactas, alguien que te conoció dándote clase en la universidad, no al principio de la vida, como se nos concede a los privilegiados, sino al final, dentro de un programa que no empezó de la nada ni te encontraste hecho. Al revés: fuiste tú quien se acercó a la universidad a proponérselo, pensando en tantas mujeres que, como tú, no habían tenido la oportunidad de acceder a la enseñanza superior en los años grises en los que os tocó incorporaros al mundo. Y en no pocos hombres, también.

Por fortuna hubo quien supo escucharte, entre ellos, el profesor Antonio Rodríguez de las Heras, y tu propuesta dio lugar a un programa pionero, en la Universidad Carlos III, que se extendió luego a muchas otras universidades del país. Tu amor al conocimiento y a las personas cuajó en algo más que bellas palabras o buenos deseos. En personas, entre ellas tú, que accedían al conocimiento que la vida les había regateado anteriormente.

En esta década de oscuros presagios y comienzos, y con breve intervalo, os habéis acabado yendo los dos, el profesor Rodríguez de las Heras y tú, pero queda vuestra obra y vuestro magisterio, de vida y de humanidad, también de humanidades, esas con las que ambos estabais comprometidos. Los maestros, las maestras —los dos erais demasiado sabios para imponer o prohibir estas deferencias—, son esas personas que tienen el raro don de crear ciencia y vida que los sobrevive y los proyecta en un haz de luz que ilumina el futuro de quienes aún seguimos teniendo por delante algunos días a los que hemos de dotar de sentido. Mientras los tengamos.

Podría y debería recordar tu paciencia, tu cariño, tu capacidad de renunciar a tus cosas para atender las de otros, tantas veces las mías. Tu discreción continua y admirable, que te impedía hacer nada que pudieras sentir como una molestia a otro, y que llevabas al extremo de no pedir ni siquiera lo que necesitabas y se te debía. Tu poca exigencia, tu mucha generosidad. Escribo esta enumeración, que confirmará cualquiera que te haya conocido, y lo primero que me viene a la cabeza es que no hubo o no supe encontrar tiempo para corresponderte como habría debido. Te llevé a Marrakech, o a Rabat, para ver dónde descansa tu padre, mi abuelo. Te dediqué mi libro sobre Castilla, la herencia espiritual que de ti me vino. Y alguna otra cosa más, todo lo que me fue posible, mucho menos de lo que te merecías.

Tu lección mayor fue la inteligencia, al modo en que me la enseñaste: como una suma de sensibilidad y de bondad. Sin la primera nada se percibe; sin la segunda, nada de lo percibido tiene más valor que cualquier baratija. Desde hoy, además de recordarte y honrarte y celebrar haberte tenido, como tu esposo y toda tu familia, tengo una misión por encima de todas, intentar ser digno hijo tuyo. Hasta aquí no lo he logrado, tal vez no lo logre nunca. Pero será hermoso vivir en la tentativa de serlo. Gracias, mamá.

In memoriam, Francisca Amador Calvo (Madrid, 17/11/1942 – Majadahonda, 24/6/2022).

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About Lorenzo Silva
21 Comentarios
  1. Luís Manuel Calvo Salgado 26 junio, 2022 a las 1:10 am Responder

    Estimado Lorenzo: Mi más sentido pésame. Su madre vino a hablar conmigo en el año 2007, cuando presenté mi documental sobre un brigadista suizo de la Guerra Civil en la Filmoteca. Me pareció una mujer encantadora. Quedamos al día siguiente y me habló mucho de usted.

  2. Un abrazo fuerte, Lorenzo. Mucho ánimo. Mientras les recordamos, están con nosotros, acompañándonos para siempre. Precioso homenaje.

    • Entrañable semblanza, la que nos obsequia, de su mamá, desde la mirada de la gratitud, por tanto amor al hilo, tejiendo su vida. Son afectos que no se marchan, con la muerte física, se transforman en energía luminosa, que nos abrigan el alma, para siempre. Reciba mi abrazo, con toda la emoción que me inspira su escrito.

  3. Lamento la pérdida de su madre. Leyendo sus palabras, no cabe duda sobre la grandeza de una mujer como ella.

  4. Mi más sentido pésame. Perdí a mi madre cuando yo tenía 22 años. Hoy tengo 53 y todavía no hay día que no me acuerde de ella. Era del año 32, diez años mayor que la tuya.
    Mi madre era la mejor madre y la mejor persona que he conocido en mi vida.
    Te acompaño en el sentimiento.
    Ya no eres un niño como lo era yo, pero la pérdida es irreparable.
    Un abrazo.

    • Hola Lorenzo,

      Lamento mucho ru pérdida. Al leer sobre ella me ha recordado a cuando nos contaste sobre tus abuelos en el podcast. Enhorabuena por ella y ahora toca recordarla. Mi padre decía que mientras hablamos de ellos siguen aquí. Un abrazo enorme.

      Cristina Baigorri

  5. Buenas tardes Lorenzo. Preciosa despedida a una madre querida y admirada por tí, por lo que se deduce de tus palabras. Una suerte enorme haber disfrutado de una madre así. Que descanse en paz. Mi más sentido pésame. Un saludo.

  6. Perder a una madre nunca es fácil, pero estas palabras dedicadas a ella son tremendamente hermosas.
    Debió ser una mujer extraordinaria, sin duda, y creo que sus hijos sois un buen reflejo de ese carácter de buena gente y de sencillez.
    Mucho ánimo, y un abrazo fuerte a tí y a Manuel.

  7. Gracias Lorenzo.Aunque ya había escuchado tus palabras en el Tanatorio me ha sido grato recordarlas.

  8. Que suerte haberme encontrado un día, precisamente en la universidad con Paquita Amador, esa gran persona compañera de inquietudes y amiga.
    Nadie mejor que tú Lorenzo, su hijo, para con tu maestría expresar virtudes tan importantes de ella.
    Gracias a los dos y un abrazo.

  9. Un homenaje y reconocimiento póstumo a tu madre, que desde donde esté se sentirá bien orgullosa de haberte parido y haberte convertido en lo que eres. Recuerdala siempre. D.E.P.

  10. Mi gratitud a todos, por la solidaridad y el cariño. Ella lo merecía, y en su nombre lo recibo.

    Abrazo grande.

  11. Mi más sentido pésame. Es un escrito muy bonito de reconocimiento, agradecimiento y de amor. Segurísimo le habrá encantado leerlo. Un abrazo fuerte.

  12. Unas palabras preciosas Lorenzo, sabes cómo la queríamos. La vida nos da regalos y uno de los grandes fue y será para siempre Paquita.
    Mucho ánimo. Un abrazo muy fuerte.

  13. Gracias Señor Lorenzo,por decir en tan hermosas palabras ,lo que muchos jamás podremos. Mi más sentido pesame.

  14. Estimado Lorenzo: quisiera tranmitir y a la vez compartir ese sentimiento tan profundo.

    Como bien decía mi madre, de la que me despedí hace casi 5 años: «Las cosas hay que hacerlas con sentío»… (sentido común) y que yo interpreto además con «sentimiento». Sentido y sentimiento son palabras parecidas cuya relación es intrínseca y a la vez imprescindible.

    Creo que tanto amor sentido con tanto sentido común es el mayor tesoro que podemos recibir, transmitir y proyectar a los que nos sucedan.
    Recibe mi más profundo pésame, admiración y afecto.

  15. Descanse en paz…debes pensar que fue una gran mujer que nos dejó un gran legado que eres tú Lorenzo!…

  16. Patricia Maldonado Vidal 28 junio, 2022 a las 1:54 pm Responder

    Lorenzo, mi más sentido pésame. La ausencia de una madre es un dolor grande y el sentimiento de orfandad nos hunde en una realidad nueva y ya permanente.
    Un abrazo
    Patricia Maldonado

  17. No puedo sino seguir dándoos las gracias a todos. Esta compañía y este calor valen mucho en momentos como este.

  18. Emociona leer este recuerdo a una madre. Me gustaría que mis hijas y nietos tuvieran la décima parte de esas maravillosas palabras para mí. Siempre fomentando la lectura, la cultura ;ese bagaje que nos queda. Un abrazo grande y sincero. Isabel

  19. Mi solidaridad y afecto para un escritor querido que me acompaña a menudo. Un abrazo

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