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16 abril, 2021

Guía para escapar de Twitter (sin tener que cerrarlo)

Hace años llegué a la conclusión de que tenía que dejar de tuitear y escapar de la interferencia que la red social del pájaro azul había llegado a suponer en mi vida y en mi trabajo. Las explicaciones ya las di entonces, así que me remito a ellas. En su momento pensé en cerrar sin más la cuenta, pero alguien me sugirió dejarla abierta y utilizarla para lo que a mí me pudiera interesar, ya que tenía más de cien mil seguidores.

Le hice caso, no sin ciertas dudas. Desde entonces han pasado tres años y he tratado de afinar la manera de usar esa cuenta de Twitter y sacarle algún partido sin verme expuesto a lo que en su día me decidió a dejar de ser tuitero. No ha sido fácil, pero creo, a través de un método de ensayo y error, haber dado con la tecla. Utilizo la cuenta de manera que me presta cierto servicio y apenas me causa trastorno.

Por si a alguien le sirve de algo, he resumido lo que he aprendido en una guía muy breve, de tan sólo cinco puntos, y aquí lo comparto. Son las reglas a las que me atengo ahora, y que me han permitido librarme de Twitter como problema —percepción que lleva a tantos a cerrar su cuenta— al tiempo que extraigo de él una modesta pero razonable utilidad.

Helas aquí:

1. Twitter es una herramienta. Sírvete de ella, no dejes que se sirva de ti.

2. Usa Twitter sólo como tablón de anuncios —si hay algo que desees promocionar— y para dar las gracias a quienes te apoyan.

3. Ignora insultos, sarcasmos, desprecios o cualquier mensaje no cordial. A nada conduce responderlos, y menos aún debatir sobre ellos. Si prevés reiteración en la conducta inamistosa, silencia. Lo que no se lee, no existe.

4. No bloquees nunca. Lo exhibirán como un logro. Te provocarán a ello.

5. No tuitees, es decir, no generes contenido gratis para la red. Utilízala sólo para difundir el que ya creaste por tu propio interés. Así, por lo menos, la transacción es justa, porque aprovecha por igual a ambas partes.

Tardé en descubrir alguna de las reglas. Por ejemplo que dar las gracias nunca daña y es una excepción admisible al principio de no tuitear. O que bloquear es una estrategia errónea y una reacción excesiva.

Pido disculpas a quienes no agradecí su gentileza en estos tres años. Y a quienes bloqueé —a fin de no volver a padecer su desconsideración— si un día me sobra el tiempo pasaré a silenciarlos sin más.

En resumen: se puede escapar de la pajarera sin darse de baja en ella.

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About Lorenzo Silva

4 Comments
  1. Aunque va a quedar un poco pelota: qué sabio eres, Lorenzo!!

    • De eso nada, sólo es el fruto de una década metiendo la pata. Pero vaya, gracias.

    • De acuerdo en todo salvo la quinta.
      Y añadiría una sexta: hazte listas de seguidores que te merezcas y te merezcan. No tienes que leer siempre todo. No tienes que contestar a todo.
      A veces me gusta leer poetas, otras ver fotos y a veces chorradas q tambien está bien.
      Yo que quiere que le diga, le he echado de menos. No me deje en manos solo de Montero Glez con quien discrepo tanto como admiro 😉
      Un abrazo.

      • La quinta le va bien a mi propio gobierno, pero, en efecto, no tiene por qué servir para otros. Sigo dejando la posibilidad de leer y por tanto contestar a todo, luego ya la vida dispondrá: a veces no tendré tiempo y a veces no veré qué contestar, pero nunca se sabe. Le agradezco la añoranza, pero me mantengo en mi decisión: presencia mínima y voluntad firme de expresarme por otras vías, que me son en todos los sentidos más propicias. Abrazo de vuelta.

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