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15 febrero, 2018

Lobos, sangre… y tres cariñitos

Nunca he entendido demasiado bien la necesidad que algunos tienen de despotricar en público contra aquello que no les gusta, sobre todo cuando se convierte en una actitud recurrente o, peor aún, en un modo de vida. Cuando algo no me gusta —y hay muchas cosas que no me gustan, también entre lo que leo—, lo aparto y busco otra cosa, sin más aspaviento. Dicho esto, asumo que cuando uno saca su trabajo a la luz pública se expone a ser blanco de esas diatribas, también a la crítica más reposada, y que tanto lo uno como lo otro forman parte de los gajes del oficio y del peaje inherente a poder dedicarse a algo tan apasionante, estimulante y enriquecedor como es cualquier profesión creativa.

Ahora bien, nunca sobra que de vez en cuando te hagan un cariñito, y en los últimos días ha habido varios, que quiero reseñar por su valor especial, por venir de quienes vienen, y también porque creo que contienen tres lecturas que sintonizan perfectamente con la intención del trabajo que enjuician, lo que no siempre sucede y —aunque también es potestad del lector dejar o no que suceda, con arreglo a sus legítimos intereses y preferencias— conforta mucho constatar.

El primero tiene que ver con Tantos lobos, y lo firma José Belmonte, excelente lector que me ha distinguido además, y me consta, con una lectura exhaustiva y profunda de toda mi obra, no sólo de este último título. Apareció en La Verdad y podéis leerlo aquí.

Me permito entresacar estos dos párrafos:

«Un tipo honrado de la literatura que se ha labrado su fama a fuego lento, jugándose el tipo con cada una de sus obras. Lo mejor de su trayectoria, después de casi un cuarto de siglo en el oficio, es la ausencia de altibajos, de obras de desecho, de puro encargo, y su decidida apuesta por una literatura de calidad».

«El estilo de Silva es inconfundible: la habitual cadencia de una prosa a prueba de puristas, las elucubraciones y reflexiones sobre asuntos políticos y sociales, y las inexcusables referencias a ciertas lecturas y autores (De Quincey, Kafka, Onetti, Pessoa…) que han formateado, a lo largo de los años, su bien nutrido disco duro. En resumidas cuentas, un festival literario para los incondicionales de Bevilacqua y Chamorro, y una buena ocasión para que se inicien en esta aventura los que aún no han tenido ocasión para ello».

Quizá algunas de estas consideraciones no serían del gusto de otros escritores, pero lo son del mío.

El segundo y el tercer cariñito tienen que ver con Sangre, sudor y paz, por lo que el agradecimiento que estas líneas expresan es en nombre propio y de mis compañeros en esa tarea, Manuel Sánchez y Gonzalo Araluce, en días en que por cierto, algún partido político no parece haber llevado muy bien que se haga un relato en el que se trate de mirar de frente los hechos, incluso cuando no resultan demasiado airosos para algunos o para todos. Lo ha llevado al extremo de convertirlo en interpelación parlamentaria basada en unas declaraciones mal transcritas y rectificadas por el propio periodista (nada sospechoso de ser blandito o cortesano), que derivó en una especie de curiosa negación de la libertad de expresión y de escritura, en su esfera privada, a quien viste uniforme. Parece que sólo interesa defender esa libertad, en los uniformados, cuando se ejercita contra otros. Curioso.

Es interesante este texto que da cuenta del asunto, pese a sus inexactitudes interesadas (por ejemplo en cuanto a la condena definitiva sobre la que se aplicó el indulto que menciona, de sólo un año de prisión, y no de cuatro), por cómo se pronuncia al respecto, y también sobre la imposibilidad de reinserción de quien causa lesiones leves (15 días de curación), mientras se pretende acelerar, con o sin desistimiento de su proyecto de extorsión política, la de autores de multitud de asesinatos.

He aquí, en fin, el cariñito de Maruja Torres, nada desdeñable y que personalmente me resulta muy gratificante (conozco a la agente Manoli y también a Maruja, en cuya calle getafense vivo).

Y aquí, el de un buen blog de libros, con un análisis del contenido de la obra y de su significación que también me resulta reconfortante

A veces, está bien que los libros se encuentren con sus lectores, los que gustan de vivir en ellos. Mis disculpas a aquellos con quienes no lo consigo, pero les sugiero que recuerden que por fortuna hay más escritores, y otros libros a su disposición.

Actualidad, Actualidad - Bevilacqua y Chamorro
About Lorenzo Silva

9 Comments
  1. Como un humilde lector más, me uno a todos ellos en las felicitaciones, es un placer disfrutar de tu obra. Respecto a Tantos lobos, son unos relatos magníficos y estremecedores. Muchas gracias.

  2. Juan José Helvecio Álvarez Carro 15 febrero, 2018 at 6:20 pm Responder

    Ya sabe Lorenzo que, nada más salir «Tantos Lobos», leí a mis chicos en clase el primero de los cuentos. Todo ello, a colación de emprender con los alumnos la tarea de enseñarles a debatir sin ruido y con orden. A ponerse en los zapatos de sus padres cuando éstos les cuentan el cuento de Caperucita, versión siglo XXI. Magnífica experiencia. Poco a poco.
    Voy a empezar «Sangre, sudor y paz» en estos días. No será cómodo, ni pretendo que lo sea. El siguiente debate para 4º de ESO.
    Le esperamos en Antequera, Lorenzo. El periódico local está de centenario y nos encantaría contar con usted.

  3. Tras dos horas de espera en la consulta de la Seguridad Social, haber leído todas las revistas del corazón y en un estafo total de aburrimiento, aparece tu artículo que devoro.
    Me estoy volviendo una pelota pesada que tengo la osadía de comentar todo lo que públicas al no poder dar un » me gusta «.
    Totalmente de acuerdo con José Belmonte, cuyo artículo tb he leído , y con Manuel.
    Lo de honesto es un adjetivo que en varias ocasiones he oído asociado a tu nombre.
    Un abrazo .

  4. Mercedes Mediano Martinez 15 febrero, 2018 at 7:53 pm Responder

    Me encanta como escribes…todos tus libros me los he leido y es una pena,
    que no escribas más…un saludo…Mercedes Mediano

  5. Gracias a todos. No te preocupes, Ana, está bien que la conversación fluya, y este es tan buen sitio como cualquier otro. Ya quisiera poder escribir más, Mercedes, pero la vida da de sí lo que da y ya mis editores me regañan porque publico demasiado. Hablemos de esa posibilidad de pasar por Antequera, Juan José, a ver si puedo sincronizarlo con algún futuro viaje a Málaga, quizá por mayo o junio vaya.

  6. Conozco a Lorenzo Silva desde que publicó «Las sustancia interior», es un escritor constante y brillante, y me precio de haber leído casi toda su obra. A lo largo de su vida de escritor ha sabido cuajar un tipo de literatura que se te hace «familiar» desde las primeras líneas de sus muchos libros.

    • Agradecido, compañero. Es verdad que eres de los antiguos, de los lectores desde hace más de veinte años. Agradecido también, de corazón, por ese regalo abrumador.

  7. Gran decisión dejar Twitter, aunque sea una frase muy utilizada » allí no cabe un tonto más». Y por supuesto, gracias por continuar con nosotros a través del blog, XL Semanal y cada uno de sus libros, que al final es lo que nos da ratos de felicidad y desconexión, en un mundo demasiado » conectado». Un abrazo.

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