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3 octubre, 2020

Todo a cinco (pero sobre todo, no vendas burras)

Perdóneseme lo prosaico del título y de la foto, pero vivimos tiempos en los que el vil metal condiciona bastante la vida, sobre todo —y como suele suceder— la de aquellos que se hallan en mayor desventaja respecto de su adquisición y posesión, y que por desgracia son más que hace siete meses.

Gracias a la generosa recepción de El mal de Corcira, que ha supuesto la llegada a la serie de Bevilacqua y Chamorro de muchos nuevos lectores, y en especial a la excelente respuesta entre los compradores de ebook, que a estas alturas son cerca de un tercio del total de ventas, entre mis editores y yo hemos llegado al acuerdo de ofrecer a partir de ahora todos los títulos anteriores de la serie a un mismo precio: 4,99 euros por entrega, cinco en números redondos. Incluidos los últimos, que hace nada eran novedad.

Por mi parte, creo que es la estrategia correcta en dos sentidos: para agradecerle al lector español su apuesta creciente y alentadora por el formato digital que retribuye al autor y al editor —en lugar del suministro filibustero que sólo premia al copista de ventaja— y para favorecer el acceso a la obra de aquellos que acaban de descubrirla y disfrutarla, y a quienes lo último que quiero es ponerles una barrera de precio para que puedan leer los otros once libros cuyo disfrute por su parte también es mi felicidad como escritor y la justificación del esfuerzo invertido.

Por lo demás, y para quienes sientan que pueden hacer la apuesta en bloque por el conjunto de la serie, recuerdo que los once títulos agrupados en un solo ebook están disponibles por un precio total de 26,99 euros, o lo que es lo mismo, poco más de dos el título.

Creo que es una buena manera de celebrar la cantidad y calidad de las lecturas que está teniendo la última novela de la serie, El mal de Corcira, y de las que en esta entrada me gustaría destacar tres, por su peculiaridad y el interés que tal vez puedan tener para otros lectores de la serie y del libro, además del que tienen sin duda alguna para su autor.

Las dos primeras las podéis encontrar en esta cuidada revista digital, SoloNovelaNegra, y las firman Anna Miralles y Manu López Marañón, que además han tenido la gentileza de hacerme una entrevista que las acompaña y que traté de atender con el cuidado y la extensión que las preguntas merecían. Entre otras cosas, hablamos de la tortura y el riesgo de la equidistancia en la literatura sobre ETA, un par de temas que darían por sí solos para un par de tesis doctorales. No os ocultaré que para un escritor es un verdadero regalo comprobar que una novela es capaz de suscitar un viaje lector de la hondura de los que hacen Anna y Manu.

La tercera lectura llegó a mi correo y no puedo daros el nombre de quien la hace, por razones que seguro entenderéis. Se trata de un policía en activo, más en concreto de un ertzaina, destinado en Guipúzcoa desde hace más de dos décadas. Me impresionó de tal modo que le he pedido permiso para difundirla, preservando su identidad, entre otras razones porque proviene de alguien que conoce bien el lugar y la historia que la novela tiene como trasfondo. También porque alguna crítica que esta ha recibido alude a la posible falta de comprensión por parte de un madrileño de la realidad vasca. Puedo asegurar que hice el trabajo que consideré necesario para que mi condición de nativo de la tan denostada y golpeada y hoy confinada Villa y Corte no me condujera al trazo grueso y a la caricatura de lo vasco —entre otras cosas, no hay un solo personaje vasco en la novela que no tenga referentes reales, uno o varios, y con algunos de ellos eché horas hablando y pidiéndoles que me dieran su visión, ya la compartiera yo o no—. Pero a uno siempre le cabe la duda, y por eso entenderéis el valor que tiene para mí el mensaje que os extracto quitando sólo lo que pudiera comprometer a quien lo escribe y que espero que también os resulte esclarecedor:

Dada mi condición laboral y vital, leer tu libro El mal de Corcira me revuelve un poco más de lo habitual. Soy hijo de una familia nacionalista convencida, cercana al PNV y por tanto lo que se puede llamar un vasco. La vida luego te lleva y te trae, pero los cimientos son los que son, y esos eran los míos. Un vasco que entró en la vida de golpe al desembarcar con 24 años en X, en una furgoneta antidisturbios, frente a una horda de personas que me odiaba a muerte por mi condición, y a los que hasta entonces había considerado como mis ¨paisanos´. Ese día dije en casa: “Esa gente me odia, ama. Quita el jersey rojo del colgador de la calle que nos matan”. Tras años allí, con algún suceso de los que marcan la vida de verdad, ves la vida de diferentes formas. Te explico eso, y te tuteo porque es mi forma habitual de expresarme con quien entiendo es un amigo, para que entiendas un poco la intrahistoria, y valores lo que te cuento. La forma de afrontar la novela (el relato más bien) el problema que ha tenido y sigue teniendo Euskadi me parece magistral. El punto de vista de Vila, creo que refleja fielmente los sentimientos de lo que aquí ocurre y ha ocurrido. Magistral, ya te digo. Entiendo lo que dices que puede provocar en la Guardia Civil algunos tramos, y también entiendo que tenía sus riesgos siendo quien eres para ellos. Por eso me parece todavía con más valor. Es un relato veraz, muy bien informado y realmente conmovedor para quien ha vivido tantas cosas de cerca y es policía como yo. Así como otros relatos tienen cierto tufillo aleccionador (que llevan a la sospecha de que quieren deslizarte por debajo de la puerta que su relato es el verdadero), tus reflexiones, las de Vila, dan que pensar sin venderte burras. Me parece un magnífico relato de unos hombres que lucharon contra otros hombres, cada uno con sus motivaciones, y en los que entre las filas de ambos sí había personas buenas y malas. En unos y otros. Y una lección del modo de trabajo de los servicios de inteligencia, vigilancia e intervención. Gracias por contarlo y por suministrar a mis pensamientos un montón de explicaciones más de algunas preguntas que va acumulando uno en la vida. Me imagino que tendrás miles de felicitaciones y a ellas me quiero sumar, aunque miro estas líneas y me gustaría haber sacado algo de más dentro para comunicar lo que pienso. Es lo que hay. Eskerrik asko bihotz bihotzez.

No sé vosotros, ya me gustaría a mí ser capaz de sacar siempre así de dentro cómo expresar lo que pienso sobre las cuestiones de veras peliagudas, esas que no pueden mirarse ni de lejos ni de perfil.

Y tras dejaros estas lecturas (por cierto: de una catalana y dos vascos) me quedo con esa frase que es una buena divisa para un novelista: hables de lo que hables, y sean quienes sean tus personajes para contarlo, tu oficio es dejar que suenen sus voces y no consiste en venderle burras a nadie.

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