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5 diciembre, 2020

Te lo debía, John Silver

Es para mí una alegría anunciaros que desde esta semana está disponible en el catálogo de Storytel un audiolibro muy especial para mí. Se trata de la versión sonora de la adaptación de La isla del tesoro que hice tiempo atrás para la editorial EDAF, con estupendas ilustraciones de Sergio Menéndez que no puede recoger el audiolibro pero no quería dejar de recordar.

Puestos a ser imprudentes, me he atrevido a hacer yo mismo la locución. No veo claro lo de hacerlo con mis propias historias, como han osado otros autores, entre otras razones porque no pocas de ellas están narradas en primera persona y eso podría propiciar una confusión acaso no deseable entre el autor y el narrador-personaje, que tiene derecho a su autonomía y a ser algo diferente de quien lo escribe. De hecho, esa es para mí la gracia de crear personajes de ficción, que aunque estén inevitablemente impregnados de ti, te permiten escapar de la jaula de tu individualidad.

En este caso, aunque la adaptación sea mía —lo que incluye la traducción, la sintaxis y la síntesis de la historia para condensarla en apenas cien páginas— la historia es de otro, también el texto, al que me atuve con el máximo respeto para que mi versión fuera lo más fiel posible al original. De hecho, no dice nada que Stevenson no dijera. Además, se trata de una historia maravillosa que me ha fascinado desde que la leí por primera vez, con seis o siete años, hasta el día de hoy. Y desde esa fascinación, que no cabe sentir por el propio trabajo, resulta más fácil dar voz a un libro.

Hay otra razón: es un texto que les he leído en voz alta a mis hijos, desde la mayor, que ahora tiene veintiún años, hasta la pequeña, que tiene sólo siete. Todos ellos han disfrutado con la historia de Jim Hawkins y la Hispaniola, y fue justamente la pequeña, Núria, la que me dio la idea de hacer el audiolibro, cuando me dijo, mientras se la leía, que estaría bien que se la grabara para poder escucharla cuando yo estuviera de viaje.

Hay pocas cosas que puedas negarles a los hijos, si están en tu mano y te parece que no faltan al decoro. De esto último a lo mejor hay quien en este caso no está tan seguro, después de oírlo, pero para mí ha sido un placer ponerles voz a todos esos personajes memorables, que forman parte por derecho propio de la historia de la literatura universal.

Se lo debía, a todos ellos. Por supuesto a John Silver, el malvado más deslumbrante de todos los tiempos, porque siendo malo sin duda ni resquicio alguno, sabe ser también seductor y convincente y plantea al lector, gracias al talento inmenso de Stevenson, la paradoja de que de no ser por su ayuda los buenos no habrían conseguido salir bien librados. Como sabe quien ha leído la historia, lo que le mueve a prestarles su ayuda no es la bondad, sino el más crudo interés, pero el resultado es innegable.

Pero también se lo debía a los demás: a Jim Hawkins, con todas sus meteduras de pata, alguna de ellas también providencial; a Ben Gunn, el aliado inesperado que encuentran los héroes; al doctor Livesey y el caballero Trelawney, tampoco exentos de errores y flaquezas; al sólido y formidable capitán Smollet, que junto a Nemo y Ahab forman la trinidad insuperable de los capitanes literarios. Su duelo dialéctico con John Silver es uno de esos pasajes que es una gozada leer e interpretar.

Quiero dar las gracias a quienes publicaron la adaptación en su día, EDAF y su editora Esperanza Moreno, por darme la idea de hacerla y abrirme las puertas de esta hermosa aventura. A Sergio, que le puso esas imágenes que ayudaron a soñar a mis hijos la historia. A ellos, que me dieron la oportunidad, a fuerza de leérsela y releerla, de apreciar cabalmente su grandeza, y me empujaron a arriesgarme a grabar el audiolibro. Y a Storytel, por aceptar al vuelo la idea y producirlo con exquisita calidad, gracias a la colaboración de profesionales pulcros y exigentes.

Espero que sirva para que más personas disfruten de la obra inmortal de Stevenson. Para invitar a la lectura del texto completo. Para que aquellos que tengáis hijos encontréis con ellos un espacio de tan hermosa complicidad como el que me procuró a mí con los míos.

En este enlace tenéis la ficha del audiolibro y podéis escuchar una muestra.

Gracias, Robert Louis. Y gracias a John Silver y al resto de la tripulación.

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About Lorenzo Silva

One Comment
  1. Tenía unos 12 años cuando las tardes del viernes en el colegio,(nos ponian a hacer labores, a las niñas claro) mientras sonaba en el tocadiscos relatos, como «La isla del tesoro», entre otras. El silencio era sepulcral. Siempre le agradeceré a la maestra, aquellas historias maravillosas y nunca olvidaré, porqué estan grabadas en mi memoria, las voces de los personajes, el sonido del agua etc. Mi labor, un tapete, nunca la terminé.

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